LONDRES.- El periodista Sean Hoare, vinculado al caso británico de las escuchas y sobornos protagonizado por el imperio mediático de Rupert Murdoch, fue encontrado muerto ayer en su casa, en un nuevo e inesperado giro del escándalo que sacude el periodismo y la política en Reino Unido. Hoare fue hallado muerto en su casa de Langley Road, en Watford, informó la policía, que inició una investigación sobre su muerte del reportero, por ahora no fue aclarada. El reportero fue el primero que relacionó con el caso a Andy Coulson, director del periódico ?News of the World? en el momento en que saltó el escándalo de las escuchas, momento en el que renunció y aseguró no saber nada de los pinchazos a teléfonos de políticos y celebridades.
Según Hoare, los máximos jefes de News International (la división británica de News Corporation) conocían los pinchazos telefónicos y las intervenciones de comunicaciones a la realeza, políticos, famosos, víctimas de crímenes mediáticos. Una investigación realizada en 2007 sobre esas escuchas concluyó con un periodista y un investigador privado condenados.
Ese año Coulson dimitió a la dirección del ?News of the World? (cargo en el que fue sustituido por Rebekah Brooks) y dio un importante giro a su carrera al convertirse en el jefe de prensa del entonces joven líder de los conservadores británicos y actual premier, David Cameron. Cameron lo mantuvo en el cargo tras ganar las elecciones hasta que dimitió el pasado mes de enero y fue detenido e interrogado el pasado 7 de julio.
Según Hoare, Coulson no solo conocía la existencia de los pinchazos, sino que incitaba a sus redactores a que promovieran nuevas interceptaciones con el fin de lograr exclusivas para su dominical. El ex reportero había declarado que sus ex compañeros de redacción tuvieron acceso a tecnología policial que permitía localizar a las personas gracias a sus teléfonos móviles y que él mismo usaba esas técnicas tanto en ?The Sun? como en el ?News of the World?. Ya antes de este suceso, la crisis por el escándalo de espionaje en el Reino Unido, había adquirido nuevas dimensiones políticas con las renuncias de funcionarios policiales.
El segundo de Scotland Yard, John Yates, presentó ayer su dimisión por las acusaciones de corrupción. El domingo había dimitido ya el jefe de la institución y máxima autoridad policial del país, sir Paul Stephenson. Antes habían caído también Brooks y Les Hinton, dos altos directivos del imperio mediático de Murdoch. El propio magnate de origen australiano y su hijo James, así como Brooks, ex jefa de la casa editorial News International, y Stephenson tendrán que comparecer hoy ante el Parlamento.
La Cámara volverá a debatir el escándalo mañana, un día después de que haya empezado en realidad el receso por el verano boreal. Cameron ha recortado a la mitad un viaje de cuatro días a Sudáfrica para poder estar en el debate.
La salida de Stephenson centró hoy todas las miras en el jefe de gobierno. El ya ex jefe de Scotland Yard renunció por haber contratado como asesor a Neil Wallis, un ex alto cargo de ?News of the World?.
Pero Wallis no estuvo implicado en el escándalo de las escuchas, recordó Stephenson, a diferencia de su ex jefe Coulson, que se convirtió en portavoz gubernamental de Cameron después de verse forzado a dimitir por el espionaje en el diario.
El líder de la oposición laborista, Ed Miliband, acusó al premier de estar "paralizado" por sus antiguas decisiones. Cameron, exigió, tiene que responder a "preguntas difíciles".
Cameron sostiene hasta ahora que no sabía nada de la posible implicación de Coulson en el espionaje y asume "toda la responsabilidad" por la contratación del ex periodista, detenido por la policía el 8 de julio.
Coulson era considerado uno de los hombres más influyentes en Downing Street. A Cameron se le acusa también de mantener una estrecha amistad con Brooks, que dimitió el viernes y fue incluso detenida el domingo. Brooks fue liberada bajo fianza el domingo a la medianoche, unas 12 horas después de que se presentó a una comisaría en Londres para ser arrestada. (Reuter-DPA-Télam)